Musicoterapia Humanista

 

LA MUSICOTERAPIA HUMANISTA

Mi nombre es Ángel Pan Aguilera. Soy  musicoterapeuta humanista y profesor de Biodanza. Proporciono terapias musicales (individuales y/o grupales) para solucionar conflictos emocionales, ansiedad, estrés, depresión, para crecimiento personal... Estas terapias se dirigen a todo tipo de personas que tengan un conflicto personal sea cual sea su edad o su problemática, aunque no siempre es necesario acudir a las terapias para solucionar conflictos o problemas. Hay un gran número de personas que acude simplemente por conocerse mejor a si mismo, para relajarse, o simplemente para desconectar del ajetreo diario.

Trabajo con poblaciones muy diversas que van desde tercera edad, autistas, esclerosis múltiple, párkinson, fibromialgia, embarazadas, grupos de crecimiento personal etc. En general, son terapias destinadas a todo tipo de grupos y personas.

El sistema de trabajo está basado en la Musicoterapia Humanista de Víctor Muñoz Pólit y en la Biodanza. Dos sistemas que integran la música y el movimiento como medio de conexión con nuestras emociones más profundas, aquellas que nos convierten en verdaderos seres humanos capaces de expresarnos desde la libertad más absoluta y donde aprendemos a aceptarnos tal cual somos y a reconocernos como personas libres y completas.

A través del movimiento llegamos a conectar con la esencia que realmente somos, sin condicionantes sociales o culturales y todo ello facilitado por la maravillosa música, como medio de conexión con nuestra esencia. Poner límites en nuestra vida, el ímpetu, la flexibilidad, la elasticidad, el pararse, el ponerse en marcha, el caminar con libertad, el observar… son conductas cotidianas que realizamos de forma mecánica. Pero… ¿qué ocurre cuando somos conscientes de que hay formas alternativas de expresarnos y movernos, de conectar con esas emociones que nos hacen seres humanos libres y completos? El miedo, la alegría, la tristeza, el amor, el enfado… Son emociones que nos unen a todos los seres humanos y a gran parte de los mamíferos de este increíble planeta.

La sociedad nos limita en la expresión de esas emociones y no está bien visto expresar el miedo, el enfado o la tristeza. El amor y la alegría están limitados para ser expresados en ciertos momentos. Y todo ello nos limita desde que somos niños. Crecemos con ello a nuestras espaldas y finalmente nos convertimos en seres limitados.

A través de este tipo de terapias aprendemos a conectar con dichas emociones y reconocemos que expresarlas es SANO y enriquecedor. Somos como nos movemos y por tanto la conexión con el movimiento nos hace entender que es lo que sucede en nuestra vida.